Remesas en caída: ¿Qué revela la baja del 4.6% en los envíos de dinero a México sobre la economía migrante?
¿Un bache pasajero o una señal de alerta para millones de familias mexicanas?

¿Qué son las remesas y por qué son tan relevantes para México?
Las remesas son el dinero que las personas mexicanas envían desde otros países, principalmente Estados Unidos, a sus familiares en México. No se trata solo de un ingreso extra; para muchas familias, es su fuente principal de subsistencia.
¿Cuánto representa esto para el país?
En 2024, México recibió más de 63 mil millones de dólares en remesas, una cifra que supera incluso los ingresos por turismo o exportaciones agrícolas. En muchas regiones del país, especialmente en estados como Michoacán, Oaxaca, Guerrero o Zacatecas, las remesas representan entre el 8% y 12% del PIB estatal.
Esto quiere decir que el bienestar económico de millones de personas depende directamente de lo que sucede fuera de nuestras fronteras. Y eso, aunque ha sido una bendición para muchas familias, también representa una enorme vulnerabilidad.
¿Qué pasó en abril de 2025? La primera caída importante en años
Según cifras del Banco de México, en abril de 2025 ingresaron 5,198 millones de dólares en remesas. Comparado con abril de 2024, cuando llegaron 5,451 millones, eso representa una caída del 4.6%.
Gráfico evolución mensual de remesas (2024-2025)

¿Por qué están bajando las remesas? A profundidad
Esta disminución no se debe a una sola causa, sino a una combinación de factores que afectan a los migrantes en su día a día.
1. Desaceleración económica en Estados Unidos
En lo que va del 2025, la economía de EE.UU. ha mostrado signos de enfriamiento. Algunos sectores donde trabajan muchos mexicanos, como la construcción o la jardinería, han tenido menos actividad, lo que significa menos horas de trabajo y, por lo tanto, menos ingresos disponibles para enviar.
“Según testimonios individuales: Ya no hay tantas obras. A veces trabajamos solo 3 días a la semana”, cuenta Martín, un obrero en Los Ángeles. “Y si yo gano menos, mi familia en Chiapas también lo siente.”
2. Inflación y aumento del costo de vida en EE.UU.
Aunque la inflación bajó en términos generales, ciertos rubros siguen siendo caros. El alquiler, la gasolina y los alimentos siguen subiendo, lo que deja menos margen para enviar dinero a casa. Muchos migrantes están usando ese dinero para sobrevivir ellos mismos.
3. Cambios en las políticas migratorias
El endurecimiento de políticas migratorias, con más redadas y deportaciones, ha provocado un ambiente de incertidumbre entre la comunidad migrante. Algunas personas prefieren guardar el dinero por precaución, en caso de tener que moverse de ciudad, contratar abogados o enfrentar un proceso migratorio.
¿Cómo impacta esto a las familias mexicanas?
Las consecuencias se sienten directamente en los hogares. Según el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), las remesas se utilizan para:
- 🛒 Alimentación (39%)
- 💊 Salud (18%)
- 📚 Educación (13%)
- 🏡 Renta y construcción de vivienda (12%)
- 💼 Ahorro o inversión (8%)
- 🧾 Otros (10%)
Una baja del 4.6% en promedio puede significar entre $300 y $500 pesos menos por mes para una familia. Parece poco, pero para muchas personas, ese dinero marca la diferencia entre poder comprar medicinas o no, pagar la luz o quedarse sin servicio.
Más allá del bolsillo: el riesgo de la dependencia
Aunque las remesas han sido un salvavidas para millones de hogares, esta situación también nos obliga a reflexionar sobre algo importante: ¿qué tan sostenible es esta dependencia?
México ha construido gran parte de su estabilidad macroeconómica en torno a las remesas. Cuando crecen, se fortalece el peso, se alimenta el consumo y se equilibra la balanza de pagos. Pero cuando bajan, como está ocurriendo ahora, el país entero lo siente.
Esto revela una vulnerabilidad estructural: estamos dejando que buena parte del sustento nacional dependa de decisiones económicas y políticas que se toman fuera del país.
¿Qué podemos hacer frente a este escenario?
Aunque no se puede controlar lo que pasa en Estados Unidos, sí podemos tomar medidas locales para mitigar el impacto y reducir la dependencia.
✔ 1. Educación financiera
Es clave que las familias receptoras aprendan a manejar mejor el dinero, ahorrar cuando se pueda y evitar el endeudamiento innecesario.
✔ 2. Fomento del autoempleo y el emprendimiento
Impulsar pequeños negocios locales, con apoyo del gobierno o mediante cooperativas, puede generar ingresos sostenibles y menos vulnerables a lo que pasa afuera.
✔ 3. Acceso a créditos productivos
Muchas personas no tienen acceso a préstamos formales para iniciar un negocio. Abrir estas puertas con tasas justas y acompañamiento técnico puede transformar comunidades enteras.
¿Y los próximos meses? Lo que se espera
Los expertos señalan que esta caída puede no ser una crisis todavía, pero sí una advertencia. Si las condiciones económicas en EE.UU. no mejoran, o si las políticas migratorias se endurecen aún más, podríamos ver una reducción más prolongada o incluso una estabilización de los envíos.
Según BBVA Research, las remesas podrían crecer menos del 2% anual en 2025, muy por debajo del promedio de los últimos 5 años (que superaba el 10%).
Una llamada de atención que debemos tomar en serio
La caída del 4.6% en las remesas no es solo un número: es una señal de que algo está cambiando en la economía migrante. Y ese cambio nos afecta a todos, no solo a quienes reciben remesas.
Como país, debemos dejar de verlas como una solución permanente y empezar a construir una economía más fuerte desde dentro. Una economía que no dependa de lo que pasa del otro lado de la frontera, sino de lo que podamos generar aquí: empleo, educación, inclusión financiera y desarrollo local.
Si aprovechamos este momento para reflexionar y actuar, podemos convertir esta alerta en una oportunidad de transformación.
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